MES DE MARÍA
3 minutos diarios con el P.Kentenich en este mes de María
Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina
20 de noviembre
Es un gran honor para la mujer que Dios, el Padre eterno, haya dado atributos tan excepcionales a una mujer, por encima de todos los coros de los ángeles, por encima de todos los coros de la creación, excepción hecha, por supuesto, de la naturaleza humana del Dios hecho hombre. Dios aprecia y protege visiblemente, de manera singular, el valor, la dignidad y el fulgor de la mujer. Imagen solar de la dignidad femenina, imagen resplandeciente de la belleza femenina, del valor de la mujer.
En ningún otro lugar se presenta y cincela de manera tan clásica la metafísica de la mujer como en la mariología católica. Si procuramos reducir a principios últimos todos aquellos rasgos particulares que pueden afirmarse de la figura de María, ella se yergue ante nosotros en el resplandor de la Virgen, Esposa, Madre. Ésta es la esencia de la mujer: virgo, sponsa, mater. Toda entrega: en efecto, todo lo que pueda imaginarse en cuanto a formas de entrega resuena en estas tres formulaciones.
Toda pureza: Virgo. Sponsa: ¿qué significa Sponsa? Una vez más, entrega. Aquí tenemos, pues, todas las formas de amor del que es capaz una mujer. Éste se encuentra encarnado aquí en forma clásica. La esencia de la mujer es, por consiguiente, entrega personificada, amor personificado. (EEUU, marzo de 1963)
jueves, noviembre 19, 2009
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Mes de María
MES DE MARÍA
3 minutos diarios con el P.Kentenich en este mes de María
Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina
19 de noviembre
No quisiera demostrarles ahora cómo María fue, sin más, la niña de Dios Padre. Habrá otros que podrán decirlo de sí mismos. A mí me importa grabarles lo siguiente: si el Señor establece la exigencia de que lleguemos a ser niños hasta la plenitud, nunca podremos realizar solos ese mandato, menos aún en el tiempo actual. Por esa razón: ¡intercambio de su persona y la nuestra! La Santísima Virgen es ambas cosas al mismo tiempo: la niña singular e insuperable, la extraordinaria hija de Dios, pero también la figura femenina más vigorosa, que no tiene parangón a la hora de dominar las situaciones más difíciles. Por eso nos alegramos de saber ahora un camino seguro y fácil para que se manifieste en nosotros la imagen de María. (Schoenstatt, Agosto 1966).
La imagen de María es precisamente la imagen ideal de mujer. ¿Cómo la hemos presentado? Como el fulgor admirable de la dignidad, grandeza y nobleza femeninas. Ciertamente, podemos imaginarnos a la Santísima Virgen de tal modo que ella se yergue ante nosotros como la encarnación femenina de la imagen de Cristo, en la medida en que esto es posible. Por tanto, si una mujer quiere imitar, a su modo, la vida de Cristo, no necesita realizar largas reflexiones. Sólo necesita detenerse a contemplar la imagen de María. Ella es la forma femenina de la figura de Cristo en su máxima posibilidad de realización. (EEUU marzo 1966)
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Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina
19 de noviembre
No quisiera demostrarles ahora cómo María fue, sin más, la niña de Dios Padre. Habrá otros que podrán decirlo de sí mismos. A mí me importa grabarles lo siguiente: si el Señor establece la exigencia de que lleguemos a ser niños hasta la plenitud, nunca podremos realizar solos ese mandato, menos aún en el tiempo actual. Por esa razón: ¡intercambio de su persona y la nuestra! La Santísima Virgen es ambas cosas al mismo tiempo: la niña singular e insuperable, la extraordinaria hija de Dios, pero también la figura femenina más vigorosa, que no tiene parangón a la hora de dominar las situaciones más difíciles. Por eso nos alegramos de saber ahora un camino seguro y fácil para que se manifieste en nosotros la imagen de María. (Schoenstatt, Agosto 1966).
La imagen de María es precisamente la imagen ideal de mujer. ¿Cómo la hemos presentado? Como el fulgor admirable de la dignidad, grandeza y nobleza femeninas. Ciertamente, podemos imaginarnos a la Santísima Virgen de tal modo que ella se yergue ante nosotros como la encarnación femenina de la imagen de Cristo, en la medida en que esto es posible. Por tanto, si una mujer quiere imitar, a su modo, la vida de Cristo, no necesita realizar largas reflexiones. Sólo necesita detenerse a contemplar la imagen de María. Ella es la forma femenina de la figura de Cristo en su máxima posibilidad de realización. (EEUU marzo 1966)
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martes, noviembre 17, 2009
MES DE MARÍA
3 minutos diarios con el P.Kentenich en este mes de María
Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina
18 de noviembre
Valdrá la pena, entonces, sellar nuestra alianza de amor e invocarla a partir de ahí en el futuro, una y otra vez, diciéndole: Tua res agitur! (¡Se trata de tu causa!). Por tanto, si percibo que a mi manera de ser le falta el equilibrio, que me falta carácter interior, le diré, entonces, una y otra vez: Tua res agitur; se trata de tu causa, tú tienes que educarme, yo aportaré, por cierto, la parte que me toca, pero tú debes hacer lo principal.
¿Y qué sucede con los mayores de entre nosotros? Aun cuando seamos tan viejos como yo lo soy actualmente, nunca se termina la tarea de autoeducarse. A través de circunstancias positivas y negativas, Dios y la Santísima Virgen habrán de seguir purificando nuestro modo de ser, nuestra inteligencia, nuestro corazón, nuestros sentimientos, nuestra voluntad, toda nuestra personalidad. Me parece que ya sólo por esta razón valdría la pena sellar la alianza de amor con María, más aún bajo la advocación de Madre y Reina tres veces admirable de Schoenstatt. Pues lo característico de la Madre y Reina tres veces admirable de Schoenstatt es actuar de manera singular en sus lugares de gracia como la gran educadora de la elite y la masa. Hemos hecho, por tanto, una buena elección al decidirnos por la alianza de amor con ella.
Quiero detenerme una vez más en la idea del intercambio personal, pero lo oriento en otra dirección. Varias veces hemos escuchado ya en la Sagrada Escritura la frase: “Si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos” (Mt 18, 3). (Schoenstatt, Agosto 1966).
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Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina
18 de noviembre
Valdrá la pena, entonces, sellar nuestra alianza de amor e invocarla a partir de ahí en el futuro, una y otra vez, diciéndole: Tua res agitur! (¡Se trata de tu causa!). Por tanto, si percibo que a mi manera de ser le falta el equilibrio, que me falta carácter interior, le diré, entonces, una y otra vez: Tua res agitur; se trata de tu causa, tú tienes que educarme, yo aportaré, por cierto, la parte que me toca, pero tú debes hacer lo principal.
¿Y qué sucede con los mayores de entre nosotros? Aun cuando seamos tan viejos como yo lo soy actualmente, nunca se termina la tarea de autoeducarse. A través de circunstancias positivas y negativas, Dios y la Santísima Virgen habrán de seguir purificando nuestro modo de ser, nuestra inteligencia, nuestro corazón, nuestros sentimientos, nuestra voluntad, toda nuestra personalidad. Me parece que ya sólo por esta razón valdría la pena sellar la alianza de amor con María, más aún bajo la advocación de Madre y Reina tres veces admirable de Schoenstatt. Pues lo característico de la Madre y Reina tres veces admirable de Schoenstatt es actuar de manera singular en sus lugares de gracia como la gran educadora de la elite y la masa. Hemos hecho, por tanto, una buena elección al decidirnos por la alianza de amor con ella.
Quiero detenerme una vez más en la idea del intercambio personal, pero lo oriento en otra dirección. Varias veces hemos escuchado ya en la Sagrada Escritura la frase: “Si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos” (Mt 18, 3). (Schoenstatt, Agosto 1966).
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MES DE MARÍA
3 minutos diarios con el P.Kentenich en este mes de María
Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina
17 de noviembre
¿Cuál es el sentido de nuestra alianza de amor con la MTA de Schoenstatt? ¡Un intercambio personal recíproco! Nosotros regalamos a la Santísima Virgen nuestra sensibilidad inmadura y superficial, nuestro egoísmo. Nos regalamos del modo como nos experimentamos reiteradas veces en las horas silenciosas, no como nos damos hacia afuera para engañar a los que nos rodean. Y a cambio de ello, María nos regala su persona. Si miran el contenido de Hacia el Padre, tal vez les llame la atención la siguiente estrofa de una de sus oraciones:
“Aseméjanos a ti y enséñanos a caminar por la vida tal como tú lo hiciste:
fuerte y digna, sencilla y bondadosa, repartiendo amor, paz y alegría.
En nosotros recorre nuestro tiempo preparándolo para Cristo Jesús”.
Esto sería materia para toda una serie de charlas, a fin de señalar todos los momentos que forman parte del carácter de María y de aplicarlos a nuestro propio ser. Lo principal, sin embargo, reside en que María asume la responsabilidad de transformarnos a semejanza suya: en imágenes suyas en cuanto a la inteligencia, al corazón, a los sentimientos y a la voluntad.
En virtud de la alianza de amor, que es recíproca, María asume la plena responsabilidad de que podamos reordenar cada vez más nuestras capacidades interiores. Mejor dicho: es ella la que reordena todo, de tal manera que podamos decir, cada vez con mayor razón: estamos en camino para transformarnos en “otra María”, pero en otra María que se manifieste con atrayente encanto, en medio de las transformaciones del tiempo actual, tanto con la Iglesia como en el mundo.
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Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina
17 de noviembre
¿Cuál es el sentido de nuestra alianza de amor con la MTA de Schoenstatt? ¡Un intercambio personal recíproco! Nosotros regalamos a la Santísima Virgen nuestra sensibilidad inmadura y superficial, nuestro egoísmo. Nos regalamos del modo como nos experimentamos reiteradas veces en las horas silenciosas, no como nos damos hacia afuera para engañar a los que nos rodean. Y a cambio de ello, María nos regala su persona. Si miran el contenido de Hacia el Padre, tal vez les llame la atención la siguiente estrofa de una de sus oraciones:
“Aseméjanos a ti y enséñanos a caminar por la vida tal como tú lo hiciste:
fuerte y digna, sencilla y bondadosa, repartiendo amor, paz y alegría.
En nosotros recorre nuestro tiempo preparándolo para Cristo Jesús”.
Esto sería materia para toda una serie de charlas, a fin de señalar todos los momentos que forman parte del carácter de María y de aplicarlos a nuestro propio ser. Lo principal, sin embargo, reside en que María asume la responsabilidad de transformarnos a semejanza suya: en imágenes suyas en cuanto a la inteligencia, al corazón, a los sentimientos y a la voluntad.
En virtud de la alianza de amor, que es recíproca, María asume la plena responsabilidad de que podamos reordenar cada vez más nuestras capacidades interiores. Mejor dicho: es ella la que reordena todo, de tal manera que podamos decir, cada vez con mayor razón: estamos en camino para transformarnos en “otra María”, pero en otra María que se manifieste con atrayente encanto, en medio de las transformaciones del tiempo actual, tanto con la Iglesia como en el mundo.
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domingo, noviembre 15, 2009
MES DE MARÍA
3 minutos diarios con el P.Kentenich en este mes de María
Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina
16 de noviembre
Cuando san Francisco Javier, hacia el final de su vida, echó una fugaz mirada retrospectiva hacia la misma, confesó con gratitud: debo a la Santísima Virgen la admirable conducción de Dios y sus admirables disposiciones en mi vida.
En cierto lugar se celebraba una gran fiesta. Un sacerdote miraba retrospectivamente sus 25, sus 50 años de fecunda actividad. Los que pronunciaban los discursos sabían encomiar toda la obra que había realizado en su vida. El sacerdote escuchaba todo. Al final, se puso de pie para el discurso de agradecimiento y, peculiarmente, relata aún mucho más acerca de todas las grandes obras que tuvo oportunidad de realizar. Por último, exclama: todo esto y muchas cosas más que se hicieron realidad en mi vida las debo a la Santísima Virgen.
Pienso que es ésta, en realidad, la actitud que espera y exige de nosotros la fiesta del día de hoy. (Schoenstatt, octubre 1947)
(Nota del traductor: ese sacerdote era el mismo P. Kentenich, en julio 1935)
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Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina
16 de noviembre
Cuando san Francisco Javier, hacia el final de su vida, echó una fugaz mirada retrospectiva hacia la misma, confesó con gratitud: debo a la Santísima Virgen la admirable conducción de Dios y sus admirables disposiciones en mi vida.
En cierto lugar se celebraba una gran fiesta. Un sacerdote miraba retrospectivamente sus 25, sus 50 años de fecunda actividad. Los que pronunciaban los discursos sabían encomiar toda la obra que había realizado en su vida. El sacerdote escuchaba todo. Al final, se puso de pie para el discurso de agradecimiento y, peculiarmente, relata aún mucho más acerca de todas las grandes obras que tuvo oportunidad de realizar. Por último, exclama: todo esto y muchas cosas más que se hicieron realidad en mi vida las debo a la Santísima Virgen.
Pienso que es ésta, en realidad, la actitud que espera y exige de nosotros la fiesta del día de hoy. (Schoenstatt, octubre 1947)
(Nota del traductor: ese sacerdote era el mismo P. Kentenich, en julio 1935)
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Mes de María
Le agradecemos a Dios por darnos a ese niño, ese sacerdote y ese Fundador de Schoenstatt

mkf. El 16 de noviembre de 1885, 124 años atrás, nacía José Kentenich, en el desván de aquella casa de la familia Kentenich en la Plaza San Cuniberto, en Gymnich. En el mes de noviembre hace mucho frío en Alemania, lo cual evoca el clima del pesebre de Belén, donde hace más de 2000 años nació Jesús - en medio del frío, de la pobreza, oculto a los ojos del mundo... Con estas palabras comienza la "visita virtual a la Casa Natal del Padre José Kentenich" en Gymnich, a la cual están todos invitados a participar el 16 de noviembre para recordar un nuevo aniversario de nacimiento del Fundador de Schoenstatt, y felicitarlo por su vida santa.
El próximo lunes se celebra el 124° cumpleaños del Padre José Kentenich. Con este motivo schoenstattTV grabó, en su casa natal, una visita virtual con posibilidad de enviar una felicitación por parte de toda la familia internacional. Dicha visita se repite el 16 de noviembre a cada hora durante todo el día, como un regalo al Padre Kentenich y a toda su familia: schoenstatt-tv.de
Quedan todos cordialmente invitados a enviarle al Padre José Kentenich una felicitación a: http://www.paterkentenich.de/ES/99-Apendice/80-Libro_de_Felicitaciones.php o a hacerlo directamente por este medio, utilizando el envío de comentarios, para escribirle desde todos los rincones del mundo un libro de felicitaciones y de agradecimientos.
¿Qué sería de mi vida sin Schoenstatt?
Le agradecemos a Dios por darnos a ese niño, ese sacerdote y ese Fundador de Schoenstatt.
Le agradecemos a Dios y a la Sma. Virgen por esta misión universal.
Le agradecemos a Dios y a la Sma. Virgen por poder pertenecer a esta Familia universal.
En muchos países hay actualmente un Santuario donde obra nuestra Madre y Reina y desde donde atrae muchos corazones jóvenes. Si José Kentenich no hubiera nacido hace 124 años no existirían esos lugares de gracias y no estaríamos aquí como Familia de Schoenstatt. ¿Qué sería de mi vida sin Schoenstatt, sin este Schoenstatt que nació silenciosamente ya aquel 16 de noviembre de 1885?
Gracias, Padre Eterno, por este niño José Kentenich. Gracias por su sacerdocio. Gracias por el fuego en su corazón que hoy arde en los corazones de sus hijos e hijas espirituales en todos los continentes ... Gracias porque nada pudo apagar nunca ese fuego. Gracias porque encontramos chispas de ese fuego en los corazones de obispos y políticos, de mártires y santos de la vida diaria, de ancianos y jóvenes, de pobres y enfermos, de gente sabia y de gente sencilla...
¡Gracias, Dios Padre, por nuestro Padre y Profeta José Kentenich!
Fuente: http://www.schoenstatt.de/

mkf. El 16 de noviembre de 1885, 124 años atrás, nacía José Kentenich, en el desván de aquella casa de la familia Kentenich en la Plaza San Cuniberto, en Gymnich. En el mes de noviembre hace mucho frío en Alemania, lo cual evoca el clima del pesebre de Belén, donde hace más de 2000 años nació Jesús - en medio del frío, de la pobreza, oculto a los ojos del mundo... Con estas palabras comienza la "visita virtual a la Casa Natal del Padre José Kentenich" en Gymnich, a la cual están todos invitados a participar el 16 de noviembre para recordar un nuevo aniversario de nacimiento del Fundador de Schoenstatt, y felicitarlo por su vida santa.
El próximo lunes se celebra el 124° cumpleaños del Padre José Kentenich. Con este motivo schoenstattTV grabó, en su casa natal, una visita virtual con posibilidad de enviar una felicitación por parte de toda la familia internacional. Dicha visita se repite el 16 de noviembre a cada hora durante todo el día, como un regalo al Padre Kentenich y a toda su familia: schoenstatt-tv.de
Quedan todos cordialmente invitados a enviarle al Padre José Kentenich una felicitación a: http://www.paterkentenich.de/ES/99-Apendice/80-Libro_de_Felicitaciones.php o a hacerlo directamente por este medio, utilizando el envío de comentarios, para escribirle desde todos los rincones del mundo un libro de felicitaciones y de agradecimientos.
¿Qué sería de mi vida sin Schoenstatt?
Le agradecemos a Dios por darnos a ese niño, ese sacerdote y ese Fundador de Schoenstatt.
Le agradecemos a Dios y a la Sma. Virgen por esta misión universal.
Le agradecemos a Dios y a la Sma. Virgen por poder pertenecer a esta Familia universal.
En muchos países hay actualmente un Santuario donde obra nuestra Madre y Reina y desde donde atrae muchos corazones jóvenes. Si José Kentenich no hubiera nacido hace 124 años no existirían esos lugares de gracias y no estaríamos aquí como Familia de Schoenstatt. ¿Qué sería de mi vida sin Schoenstatt, sin este Schoenstatt que nació silenciosamente ya aquel 16 de noviembre de 1885?
Gracias, Padre Eterno, por este niño José Kentenich. Gracias por su sacerdocio. Gracias por el fuego en su corazón que hoy arde en los corazones de sus hijos e hijas espirituales en todos los continentes ... Gracias porque nada pudo apagar nunca ese fuego. Gracias porque encontramos chispas de ese fuego en los corazones de obispos y políticos, de mártires y santos de la vida diaria, de ancianos y jóvenes, de pobres y enfermos, de gente sabia y de gente sencilla...
¡Gracias, Dios Padre, por nuestro Padre y Profeta José Kentenich!
Fuente: http://www.schoenstatt.de/
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MES DE MARÍA
3 minutos diarios con el P.Kentenich en este mes de María
Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina
15 de noviembre
¡Cuán a menudo, en los años pasados, hemos denominado, con enorme gratitud, pero también con enorme confianza, a María como nuestra Madre de Gracias! ¡Cómo estaban sus manos repletas de gracias! ¡Cuán a menudo la hemos llamado nuestra Madre del pan, nuestra Madre del hogar! Queremos detenernos a considerar hoy una vez más todo ello y seguir ocupándonos de lo mismo en los próximos días.
¿Y cuál habrá de ser nuestra reacción? En la fiesta de la Maternidad de María, en la fiesta en la que tomamos conciencia de que nos hemos transformado en su ocupación predilecta, queremos prometerle nuevamente que, en el futuro, ella se transformará también en nuestra ocupación predilecta, y más aún de lo que lo ha sido hasta ahora. “Quiero ofrecerte eterna gratitud…”.
“Los atraje a mí con lazos triples”. Me pertenecen sus manos de Madre, me pertenecen sus ojos de Madre, pero también, y sobre todo, su corazón de Madre. María sabe sobre aquella ley que nos es ya familiar, según la cual nos vinculamos más fácilmente a una criatura, a un ser espiritual, cuando nos manifiesta su amor en forma sobreabundante. Por esa razón, ya durante su vida, María nos colmó de dones y de gracias. Nos colmó de dones y de gracias, porque no escatimó esfuerzos por nuestra salvación y elección. Por esa razón, ella no es solamente Madre del Señor, sino también la mujer configurada según Cristo y la que configura a Cristo en nosotros. (Schoenstatt, octubre 1947)
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Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina
15 de noviembre
¡Cuán a menudo, en los años pasados, hemos denominado, con enorme gratitud, pero también con enorme confianza, a María como nuestra Madre de Gracias! ¡Cómo estaban sus manos repletas de gracias! ¡Cuán a menudo la hemos llamado nuestra Madre del pan, nuestra Madre del hogar! Queremos detenernos a considerar hoy una vez más todo ello y seguir ocupándonos de lo mismo en los próximos días.
¿Y cuál habrá de ser nuestra reacción? En la fiesta de la Maternidad de María, en la fiesta en la que tomamos conciencia de que nos hemos transformado en su ocupación predilecta, queremos prometerle nuevamente que, en el futuro, ella se transformará también en nuestra ocupación predilecta, y más aún de lo que lo ha sido hasta ahora. “Quiero ofrecerte eterna gratitud…”.
“Los atraje a mí con lazos triples”. Me pertenecen sus manos de Madre, me pertenecen sus ojos de Madre, pero también, y sobre todo, su corazón de Madre. María sabe sobre aquella ley que nos es ya familiar, según la cual nos vinculamos más fácilmente a una criatura, a un ser espiritual, cuando nos manifiesta su amor en forma sobreabundante. Por esa razón, ya durante su vida, María nos colmó de dones y de gracias. Nos colmó de dones y de gracias, porque no escatimó esfuerzos por nuestra salvación y elección. Por esa razón, ella no es solamente Madre del Señor, sino también la mujer configurada según Cristo y la que configura a Cristo en nosotros. (Schoenstatt, octubre 1947)
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Mes de María
sábado, noviembre 14, 2009
MADUREZ AFECTIVA
Padre Nicolás Schwizer
Padre Nicolás Schwizer¿En qué consiste la madurez afectiva? Dos palabras pueden definir esta madurez: primero, la posesión de sí mismo y, segundo, la entrega de sí mismo.
1. La posesión de sí mismo
Podríamos hablar también de equilibrio emotivo que es la capacidad de dominar los propios impulsos, tendencias y tensiones. Es imposible la entrega de sí mismo, si antes uno no se posee, si no se domina, si no tiene autodominio. A través de mi autodominio voy a ser portador de vida y amor para mi cónyuge, mis hijos, mis hermanos de grupo, mis amigos.
Nuestra madurez ha de avivar la vida que encontramos en nuestro hogar y a nuestro alrededor. En lugar de desplomar, de destruir, de matar por mi superficialidad, mi comentario extemporáneo, mi desahogo, mi falta de autodominio, regalo justamente un poquito más de vida. Un amor que no conduzca a la vida, no es amor. El egoísmo es portador de muerte, el amor es portador de vida.
Posesión de sí mismo, significa poseer un mundo interior rico, cultivado, que incluye un buen grado de intimidad personal, de privacidad. Hay gente muy rica interiormente, pero que no se posee, porque está siempre conversando, está hablando permanentemente.
Y el que habla mete la pata; el que habla poco, mete menos; y el que no habla no la mete, de ordinario. La persona que tiene necesidad de contarle a cualquiera todo lo que vive, no tiene intimidad, no tiene posesión de sí. Porque poseerse significa también momentos de silencio, momentos de recogimiento, momentos de oración, así vamos asimilando lo que Dios siembra en nosotros.
Aquí podemos ver el sentido del secreto. Nadie va a confiar en nosotros, si no hay sentido del secreto. ¿Qué es el secreto? Posesión de sí. No estar con unas ganas locas de contarle al primero que aparece. ¡Qué importante es autoeducarse en ese aspecto!
Aunque sea decirse: me muero de ganas de contarle a mi marido tal cosa, pero no, voy a esperar una hora y después recién se lo cuento.
1. La posesión de sí mismo
Podríamos hablar también de equilibrio emotivo que es la capacidad de dominar los propios impulsos, tendencias y tensiones. Es imposible la entrega de sí mismo, si antes uno no se posee, si no se domina, si no tiene autodominio. A través de mi autodominio voy a ser portador de vida y amor para mi cónyuge, mis hijos, mis hermanos de grupo, mis amigos.
Nuestra madurez ha de avivar la vida que encontramos en nuestro hogar y a nuestro alrededor. En lugar de desplomar, de destruir, de matar por mi superficialidad, mi comentario extemporáneo, mi desahogo, mi falta de autodominio, regalo justamente un poquito más de vida. Un amor que no conduzca a la vida, no es amor. El egoísmo es portador de muerte, el amor es portador de vida.
Posesión de sí mismo, significa poseer un mundo interior rico, cultivado, que incluye un buen grado de intimidad personal, de privacidad. Hay gente muy rica interiormente, pero que no se posee, porque está siempre conversando, está hablando permanentemente.
Y el que habla mete la pata; el que habla poco, mete menos; y el que no habla no la mete, de ordinario. La persona que tiene necesidad de contarle a cualquiera todo lo que vive, no tiene intimidad, no tiene posesión de sí. Porque poseerse significa también momentos de silencio, momentos de recogimiento, momentos de oración, así vamos asimilando lo que Dios siembra en nosotros.
Aquí podemos ver el sentido del secreto. Nadie va a confiar en nosotros, si no hay sentido del secreto. ¿Qué es el secreto? Posesión de sí. No estar con unas ganas locas de contarle al primero que aparece. ¡Qué importante es autoeducarse en ese aspecto!
Aunque sea decirse: me muero de ganas de contarle a mi marido tal cosa, pero no, voy a esperar una hora y después recién se lo cuento.
O escuchamos un chisme. Sea verdad o sea mentira, si yo lo sigo contando, lo único que hago es sembrar muerte, no vida. Mato la fama de mi hermano, pongo en duda tal cosa de él. Así es que de mi parte, se acabó el chisme. En el guardar secretos tienen un camino bien concreto de posesión de sí mismo. Hay que ver cómo la gente se abre cuando encuentra una persona capaz de escuchar y quedarse callada después.
Otro pequeño ejercicio, junto con el mantener el secreto, es no desahogarse por cualquier cosa y en cualquier momento y ante cualquier persona. Mejor es postergar esos desahogos: mañana voy a hablar de eso con mi cónyuge, o la próxima semana. Así uno se convierte en una persona que no se ahoga, y por eso no necesita desahogarse.
2. La entrega de sí mismo
La posesión de sí puede acabar en egoísmo. Por eso el segundo aspecto de la madurez afectiva: la entrega de sí. Una vez que yo me estoy poseyendo a mí mismo, me voy entregando, me voy brindando. La entrega de sí es una capacidad, la de salir de un yo receptivo y egoísta, para ser fecundo en un tú y en un nosotros. Darme, entregarme, es una tarea que se aplica en todos los ámbitos de nuestra vida: en el trabajo, en la familia y el matrimonio, en la sociedad, en la parroquia, en la relación con Dios. En todos los ámbitos estoy siempre poseyéndome y entregándome, siempre en ese juego. Y lo hermoso de todo eso es que cuanto más me doy, más recibo: más alegría, más seguridad, más amor, más sabiduría, más felicidad. Decíamos que el amor posesivo es como un barril sin fondo. Este amor, el amor oblativo, se enriquece sin medida. Y cuanto más se da, tanto más se posee a sí mismo.
Preguntas para la reflexión
1. ¿Comento lo que escucho sin antes verificar la verdad?
2. ¿Espero unas horas… antes de contar algo?
3. ¿Escucho a los demás o los “aturdo” con mi conversación?
Si desea suscribirse, comentar el texto o dar su testimonio, escriba a: pn.reflexiones@gmail.com
Otro pequeño ejercicio, junto con el mantener el secreto, es no desahogarse por cualquier cosa y en cualquier momento y ante cualquier persona. Mejor es postergar esos desahogos: mañana voy a hablar de eso con mi cónyuge, o la próxima semana. Así uno se convierte en una persona que no se ahoga, y por eso no necesita desahogarse.
2. La entrega de sí mismo
La posesión de sí puede acabar en egoísmo. Por eso el segundo aspecto de la madurez afectiva: la entrega de sí. Una vez que yo me estoy poseyendo a mí mismo, me voy entregando, me voy brindando. La entrega de sí es una capacidad, la de salir de un yo receptivo y egoísta, para ser fecundo en un tú y en un nosotros. Darme, entregarme, es una tarea que se aplica en todos los ámbitos de nuestra vida: en el trabajo, en la familia y el matrimonio, en la sociedad, en la parroquia, en la relación con Dios. En todos los ámbitos estoy siempre poseyéndome y entregándome, siempre en ese juego. Y lo hermoso de todo eso es que cuanto más me doy, más recibo: más alegría, más seguridad, más amor, más sabiduría, más felicidad. Decíamos que el amor posesivo es como un barril sin fondo. Este amor, el amor oblativo, se enriquece sin medida. Y cuanto más se da, tanto más se posee a sí mismo.
Preguntas para la reflexión
1. ¿Comento lo que escucho sin antes verificar la verdad?
2. ¿Espero unas horas… antes de contar algo?
3. ¿Escucho a los demás o los “aturdo” con mi conversación?
Si desea suscribirse, comentar el texto o dar su testimonio, escriba a: pn.reflexiones@gmail.com
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P.Nicolás Schwizer
viernes, noviembre 13, 2009
MES DE MARÍA
3 minutos diarios con el P.Kentenich en este mes de María
Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina
14 de noviembre
Cada uno debe investigar: ¿dónde experimenté yo, dónde experimentó la comunidad a la que pertenezco, de manera especial en los años transcurridos, el amor de María? ¿Dónde se manifestó ella como la Madre tres veces Admirable? Entonces, unimos las manos en oración, cantamos nuestro Cántico de gratitud y rezamos una y otra vez: “Quiero ofrecerte eterna gratitud…”.
Estamos vinculados con lazos triples. María no sólo nos ha regalado sus ojos, sino también sus manos fuertes. ¡Cuán a menudo le hemos ofrecido nuestras manos y hemos esperado que ella nos ofrezca las suyas! Pensemos en san Pedro: él se atrevió a caminar sobre el mar y el Señor lo dejó caminar sobre las olas. Pero, de pronto, su confianza vacila, comienza a hundirse y grita; de inmediato lo toma la mano del Todopoderoso, él puede caminar sobre el agua (Mt 14, 22-33).
¿Acaso no nos ha sostenido la Santísima Virgen, una y otra vez de manera semejante, en los años transcurridos? El tiempo actual se parece a un mar y, mañana o pasado mañana, una terrible tempestad lo azotará. ¿No queremos confiarnos una y otra vez a las manos admirables? ¡Cuán ricas en dones y gracias fueron esas manos en los años que han pasado! No puedo entrar en detalles: que nuestro corazón capte todo ese mundo. (Schoenstatt, octubre 1947)
3 minutos diarios con el P.Kentenich en este mes de María
Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina
14 de noviembre
Cada uno debe investigar: ¿dónde experimenté yo, dónde experimentó la comunidad a la que pertenezco, de manera especial en los años transcurridos, el amor de María? ¿Dónde se manifestó ella como la Madre tres veces Admirable? Entonces, unimos las manos en oración, cantamos nuestro Cántico de gratitud y rezamos una y otra vez: “Quiero ofrecerte eterna gratitud…”.
Estamos vinculados con lazos triples. María no sólo nos ha regalado sus ojos, sino también sus manos fuertes. ¡Cuán a menudo le hemos ofrecido nuestras manos y hemos esperado que ella nos ofrezca las suyas! Pensemos en san Pedro: él se atrevió a caminar sobre el mar y el Señor lo dejó caminar sobre las olas. Pero, de pronto, su confianza vacila, comienza a hundirse y grita; de inmediato lo toma la mano del Todopoderoso, él puede caminar sobre el agua (Mt 14, 22-33).
¿Acaso no nos ha sostenido la Santísima Virgen, una y otra vez de manera semejante, en los años transcurridos? El tiempo actual se parece a un mar y, mañana o pasado mañana, una terrible tempestad lo azotará. ¿No queremos confiarnos una y otra vez a las manos admirables? ¡Cuán ricas en dones y gracias fueron esas manos en los años que han pasado! No puedo entrar en detalles: que nuestro corazón capte todo ese mundo. (Schoenstatt, octubre 1947)
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jueves, noviembre 12, 2009
MES DE MARÍA
3 minutos diarios con el P.Kentenich en este mes de María
Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina
13 de noviembre
“Conozco…”, sé que sabemos uno del otro. Todos nosotros tenemos los mismos pensamientos, vivimos para la misma misión, nos hemos regalado mutuamente un lugar en el corazón. ¡Cómo nos saca esto de la soledad! Pero ¿quién dice “conozco”? Es el Dios viviente, que pasa en medio de nuestras filas, tal como lo hiciera en su tiempo. Los candelabros representan simbólicamente las primeras comunidades, y él pasa en medio de ellos. Nosotros somos esos candelabros. “Puedo cambiar de lugar tu candelero, y lo haré, si no renuevas constantemente tu lazo de amor conmigo” (véase Ap 2, 5). Dios no ha cortado el lazo. Hemos seguido siendo su ocupación predilecta y la ocupación predilecta de María. Ella nos ha regalado sus ojos maternales y esos ojos han puesto siempre su mirada atenta sobre nosotros.
San Bernardo nos dice, explicándonos el sentido profundo de ese estar en vela: María nos ha tomado a su cuidado en lugar de su Hijo unigénito. Todo lo que ella supo regalar a su Hijo en la tierra nos lo regala ahora a nosotros: nos lo da todo. Hay innumerables personas que no pueden soportar la mirada atenta de la Madre Admirable. Pero ella abraza con amor cálido a todos los que se abandonan a ella con una entrega especial, como lo hemos hecho nosotros desde el comienzo.
3 minutos diarios con el P.Kentenich en este mes de María
Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina
13 de noviembre
“Conozco…”, sé que sabemos uno del otro. Todos nosotros tenemos los mismos pensamientos, vivimos para la misma misión, nos hemos regalado mutuamente un lugar en el corazón. ¡Cómo nos saca esto de la soledad! Pero ¿quién dice “conozco”? Es el Dios viviente, que pasa en medio de nuestras filas, tal como lo hiciera en su tiempo. Los candelabros representan simbólicamente las primeras comunidades, y él pasa en medio de ellos. Nosotros somos esos candelabros. “Puedo cambiar de lugar tu candelero, y lo haré, si no renuevas constantemente tu lazo de amor conmigo” (véase Ap 2, 5). Dios no ha cortado el lazo. Hemos seguido siendo su ocupación predilecta y la ocupación predilecta de María. Ella nos ha regalado sus ojos maternales y esos ojos han puesto siempre su mirada atenta sobre nosotros.
San Bernardo nos dice, explicándonos el sentido profundo de ese estar en vela: María nos ha tomado a su cuidado en lugar de su Hijo unigénito. Todo lo que ella supo regalar a su Hijo en la tierra nos lo regala ahora a nosotros: nos lo da todo. Hay innumerables personas que no pueden soportar la mirada atenta de la Madre Admirable. Pero ella abraza con amor cálido a todos los que se abandonan a ella con una entrega especial, como lo hemos hecho nosotros desde el comienzo.
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Mes de María
MES DE MARÍA
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Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina
12 de noviembre
“Con cuerdas humanas los atraía, con lazos de amor” (Os 11, 4). Según nos dice la Sagrada Escritura, se trata de un triple lazo, sólido e indestructible. La Santísima Virgen nos ha regalado sus lazos de amor y nos los quiere regalar en los próximos días: sus ojos de Madre, sus manos de Madre y su corazón de Madre.
Los atraje con lazos de amor, con lazos triples. En forma indestructible debe quedar vinculada la Familia a la que es bendita entre las mujeres, a la gran Colaboradora de la Trinidad en la obra de la salvación.
Los ojos de Madre han estado hasta ahora siempre dirigidos hacia nosotros. ¿Habremos dado ya las debidas gracias por ello? Quien se haya internado en el libro del Apocalipsis, ese gran libro de consolaciones para tiempos convulsionados, y se haya enamorado de él, se detiene con particular gozo en las primeras siete cartas pastorales (Ap 1, 4-3, 22), en las palabras que allí se reiteran una y otra vez: “Conozco…, conozco…” (Ap 2, 2. 9. 13. 19).
¿Qué quieren expresar estas palabras? Los que se encuentran en la dura lucha, en cargos solitarios, que muchas veces se saben y sienten solos, deben tener conciencia de que hay alguien que nos conoce. Hay alguien cuyos ojos están siempre dirigidos amorosamente hacia nosotros. ¿Quién no percibe que, en tiempos semejantes, la soledad es el mayor y más difícil de los sufrimientos? Soledad que arranca a los hombres del entramado social en el que Dios los ha creado. Soledad que abate al hombre, de modo que, como una cerilla arrojada a la calle, puede ser pisoteado por cualquiera.
"Con Maria Madre y Reina, construyamos una Patria para todos"
3 minutos diarios con el P.Kentenich en este mes de María
Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina
12 de noviembre
“Con cuerdas humanas los atraía, con lazos de amor” (Os 11, 4). Según nos dice la Sagrada Escritura, se trata de un triple lazo, sólido e indestructible. La Santísima Virgen nos ha regalado sus lazos de amor y nos los quiere regalar en los próximos días: sus ojos de Madre, sus manos de Madre y su corazón de Madre.
Los atraje con lazos de amor, con lazos triples. En forma indestructible debe quedar vinculada la Familia a la que es bendita entre las mujeres, a la gran Colaboradora de la Trinidad en la obra de la salvación.
Los ojos de Madre han estado hasta ahora siempre dirigidos hacia nosotros. ¿Habremos dado ya las debidas gracias por ello? Quien se haya internado en el libro del Apocalipsis, ese gran libro de consolaciones para tiempos convulsionados, y se haya enamorado de él, se detiene con particular gozo en las primeras siete cartas pastorales (Ap 1, 4-3, 22), en las palabras que allí se reiteran una y otra vez: “Conozco…, conozco…” (Ap 2, 2. 9. 13. 19).
¿Qué quieren expresar estas palabras? Los que se encuentran en la dura lucha, en cargos solitarios, que muchas veces se saben y sienten solos, deben tener conciencia de que hay alguien que nos conoce. Hay alguien cuyos ojos están siempre dirigidos amorosamente hacia nosotros. ¿Quién no percibe que, en tiempos semejantes, la soledad es el mayor y más difícil de los sufrimientos? Soledad que arranca a los hombres del entramado social en el que Dios los ha creado. Soledad que abate al hombre, de modo que, como una cerilla arrojada a la calle, puede ser pisoteado por cualquiera.
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martes, noviembre 10, 2009
MES DE MARÍA
3 minutos diarios con el P.Kentenich en este mes de María
Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina
11 de noviembre
¡Mi querida Familia de Schoenstatt! Puedo decir, ciertamente, que todos ustedes están incluidos en ésa, mi misión. Tal misión no ha sido depositada solamente sobre mis hombros, sino también sobre los hombros de todos los hijos de Schoenstatt. Reflexionemos un momento cómo le fue entregada en sueños la misión a san José. ¿Qué le dice el ángel en el sueño? “Levántate, toma contigo al Niño y a su madre”. No le dijo solamente “toma al Niño”, sino “toma al Niño y a su madre” (Mt 2, 13.20).
Es mi convicción de fe que esa misma misión me fue confiada hace 73 años. Quien recibió, pues, el llamado aún antes de haber sido concebido en el seno materno, recibió una misión específica: ser el heraldo de la Santísima Virgen, el mensajero que debía anunciar sus glorias a nuestro tiempo. Dios las ha llamado también a ustedes para ayudarme en esa gran misión. Cada familia recibe hoy, de parte del que celebra el cumpleaños, esa misión, la misión de nuestra Madre y Reina de Schoenstatt. ¡Es tan consolador el que esa misión no descanse solamente sobre mis hombros, sino que todos ustedes quieran ayudarme a realizar esa gigantesca tarea! Como san José, también nosotros escuchamos hoy las palabras: ¡Levántate! No te pongas a descansar ni desees para ti una vida de confort y bienestar, o pasarlo bien en este mundo … No: el ángel dijo: Levántate, toma contigo al Niño y a su madre. Tómalos primeramente tú mismo contigo, tómalos en tu propio corazón. Después, prepárales un lugar cálido en tu propia familia, y luego en los corazones de los demás. (Milwaukee, noviembre 1958)
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11 de noviembre
¡Mi querida Familia de Schoenstatt! Puedo decir, ciertamente, que todos ustedes están incluidos en ésa, mi misión. Tal misión no ha sido depositada solamente sobre mis hombros, sino también sobre los hombros de todos los hijos de Schoenstatt. Reflexionemos un momento cómo le fue entregada en sueños la misión a san José. ¿Qué le dice el ángel en el sueño? “Levántate, toma contigo al Niño y a su madre”. No le dijo solamente “toma al Niño”, sino “toma al Niño y a su madre” (Mt 2, 13.20).
Es mi convicción de fe que esa misma misión me fue confiada hace 73 años. Quien recibió, pues, el llamado aún antes de haber sido concebido en el seno materno, recibió una misión específica: ser el heraldo de la Santísima Virgen, el mensajero que debía anunciar sus glorias a nuestro tiempo. Dios las ha llamado también a ustedes para ayudarme en esa gran misión. Cada familia recibe hoy, de parte del que celebra el cumpleaños, esa misión, la misión de nuestra Madre y Reina de Schoenstatt. ¡Es tan consolador el que esa misión no descanse solamente sobre mis hombros, sino que todos ustedes quieran ayudarme a realizar esa gigantesca tarea! Como san José, también nosotros escuchamos hoy las palabras: ¡Levántate! No te pongas a descansar ni desees para ti una vida de confort y bienestar, o pasarlo bien en este mundo … No: el ángel dijo: Levántate, toma contigo al Niño y a su madre. Tómalos primeramente tú mismo contigo, tómalos en tu propio corazón. Después, prepárales un lugar cálido en tu propia familia, y luego en los corazones de los demás. (Milwaukee, noviembre 1958)
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Mes de María
MES DE MARÍA
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10 de noviembre
María no ocupa este lugar en mi vida desde ayer o antes de ayer. ¡Desde tiempos inimaginables, ella está presente en mi vida consciente bajo esta perspectiva! Es difícil comprobar a partir de qué instante comencé a considerarme y a valorarme totalmente como su obra y su instrumento. Este proceso puede rastrearse hasta los más tempranos días de la infancia. A partir de lo dicho debería comprenderse también por qué razón me bloqueé más adelante ante influencias de parte de Pallotti. En cuanto fuese posible, quería depender sólo y en todo de la Santísima Virgen. Aquí, naturalmente, me refiero a la Santísima Virgen siempre como símbolo y en relación con Cristo y el Dios Trino. Muchas veces, en los años pasados, me vi como un ermitaño en un gran desierto, pero en todo momento unido a la Santísima Virgen como la gran maestra de mi vida interior y exterior.
Desde que la Familia nació, mi más importante propósito fue conservarla en íntima vinculación con la Santísima Virgen. De ahí que años más tarde, con frecuencia anunciaba cursos sobre distintos tema, pero al final no me decidía a dictarlos, porque desde lejos creía descubrir pequeñas nubes que indicaban que la Familia podría estar en peligro, si no de perder, al menos de aflojar su tierra madre: el amor a María. Así ha de entenderse la expresión: Servus Mariae numquam peribit (un siervo de María nunca perecerá). (Milwaukee, 1955)
"Con Maria Madre y Reina, construyamos una Patria para todos"
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10 de noviembre
María no ocupa este lugar en mi vida desde ayer o antes de ayer. ¡Desde tiempos inimaginables, ella está presente en mi vida consciente bajo esta perspectiva! Es difícil comprobar a partir de qué instante comencé a considerarme y a valorarme totalmente como su obra y su instrumento. Este proceso puede rastrearse hasta los más tempranos días de la infancia. A partir de lo dicho debería comprenderse también por qué razón me bloqueé más adelante ante influencias de parte de Pallotti. En cuanto fuese posible, quería depender sólo y en todo de la Santísima Virgen. Aquí, naturalmente, me refiero a la Santísima Virgen siempre como símbolo y en relación con Cristo y el Dios Trino. Muchas veces, en los años pasados, me vi como un ermitaño en un gran desierto, pero en todo momento unido a la Santísima Virgen como la gran maestra de mi vida interior y exterior.
Desde que la Familia nació, mi más importante propósito fue conservarla en íntima vinculación con la Santísima Virgen. De ahí que años más tarde, con frecuencia anunciaba cursos sobre distintos tema, pero al final no me decidía a dictarlos, porque desde lejos creía descubrir pequeñas nubes que indicaban que la Familia podría estar en peligro, si no de perder, al menos de aflojar su tierra madre: el amor a María. Así ha de entenderse la expresión: Servus Mariae numquam peribit (un siervo de María nunca perecerá). (Milwaukee, 1955)
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Mes de María
MES DE MARÍA
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9 de noviembre
¿No nos hace recordar esta anécdota a nuestra primera y penosa despedida del hogar? Fue cuando seguimos el llamado de la gracia y acudimos a este lugar. ¿No se volvió entonces nuestra madre a María pidiéndole que ella tomase su lugar y fuese más que nunca nuestra madre?
María es, pues, la Madre que Dios y nuestra propia madre nos dieron.
Sabemos bien todo esto. María es nuestra Madre. Pero ¿dónde está nuestro amor filial? Una vez preguntaron al joven Estanislao Kostka si amaba a María. Su rostro resplandeció, una lágrima de emoción asomó en sus inocentes ojos y exclamó con entusiasmo: “¿Cómo no habré de amar a María? ¡Ella es mi Madre!”
Sí, quien sabe y reconoce que María es su Madre tiene que amarla. ¿Dónde está nuestro amor? ¿Por qué el pensamiento “María es mi Madre” nos deja tan fríos e indiferentes? ¿O acaso este amor arde en nuestros corazones, pero no tenemos el coraje de dar testimonio de él públicamente?
(Mayo de 1914. En Bajo la protección de María, tomo 2)
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9 de noviembre
¿No nos hace recordar esta anécdota a nuestra primera y penosa despedida del hogar? Fue cuando seguimos el llamado de la gracia y acudimos a este lugar. ¿No se volvió entonces nuestra madre a María pidiéndole que ella tomase su lugar y fuese más que nunca nuestra madre?
María es, pues, la Madre que Dios y nuestra propia madre nos dieron.
Sabemos bien todo esto. María es nuestra Madre. Pero ¿dónde está nuestro amor filial? Una vez preguntaron al joven Estanislao Kostka si amaba a María. Su rostro resplandeció, una lágrima de emoción asomó en sus inocentes ojos y exclamó con entusiasmo: “¿Cómo no habré de amar a María? ¡Ella es mi Madre!”
Sí, quien sabe y reconoce que María es su Madre tiene que amarla. ¿Dónde está nuestro amor? ¿Por qué el pensamiento “María es mi Madre” nos deja tan fríos e indiferentes? ¿O acaso este amor arde en nuestros corazones, pero no tenemos el coraje de dar testimonio de él públicamente?
(Mayo de 1914. En Bajo la protección de María, tomo 2)
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Mes de María
MES DE MARÍA
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Reflexión elaborada por los Padres de Schoenstatt de Córdoba, Argentina
8 de noviembre
María es nuestra Madre. Nuestra verdadera y real Madre espiritual y sobrenatural, y no solamente nuestra Madre adoptiva o postiza. En calidad de Corredentora colaboró eficazmente para que la vida sobrenatural, la vida de la gracia, fuese una realidad en nosotros. María es nuestra Madre. Pasó a serlo cuando el Espíritu Santo la cubrió con su sombra, en el instante en que se convirtió en la Madre de Dios. Al pie de la cruz le fue dada la solemne confirmación: “Ecce Mater tua”, “he aquí a tu madre” (Jn 19,27). Y desde entonces ella nos ama con un amor maternal verdadero, cálido, ferviente. San Bernardo de Claraval dice: “no es el nombre, sino el amor lo que hace que una madre sea verdaderamente tal en relación con sus hijos”. Sabemos muy bien todo esto.
Hace algunos años vi, en la capilla de un orfanato, una estatua de la Virgen de cuyo cuello colgaba una cadena dorada con una cruz. La cadena y la cruz eran recuerdos de la primera comunión de una madre que, a raíz de una penosa situación familiar, se vio obligada a dejar a su único hijo en un orfanato. Ya no podía seguir siendo madre de su hijo. ¿Qué hacer en medio de su angustia y preocupación? Va, toma el único objeto de valor que conserva como recuerdo de su infancia, el regalo de la Primera Comunión, y lo pone en el cuello de la Santísima Virgen con la ferviente súplica: “¡Educa tú a mi hijo! ¡Sé su Madre! ¡Cumple tú en mi lugar los deberes de madre!”. Hoy ese niño es un celoso sacerdote que trabaja fecundamente por la gloria de Dios y de su Madre celestial. (Mayo 1914 – en Bajo la Protección de María, 1925).
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8 de noviembre
María es nuestra Madre. Nuestra verdadera y real Madre espiritual y sobrenatural, y no solamente nuestra Madre adoptiva o postiza. En calidad de Corredentora colaboró eficazmente para que la vida sobrenatural, la vida de la gracia, fuese una realidad en nosotros. María es nuestra Madre. Pasó a serlo cuando el Espíritu Santo la cubrió con su sombra, en el instante en que se convirtió en la Madre de Dios. Al pie de la cruz le fue dada la solemne confirmación: “Ecce Mater tua”, “he aquí a tu madre” (Jn 19,27). Y desde entonces ella nos ama con un amor maternal verdadero, cálido, ferviente. San Bernardo de Claraval dice: “no es el nombre, sino el amor lo que hace que una madre sea verdaderamente tal en relación con sus hijos”. Sabemos muy bien todo esto.
Hace algunos años vi, en la capilla de un orfanato, una estatua de la Virgen de cuyo cuello colgaba una cadena dorada con una cruz. La cadena y la cruz eran recuerdos de la primera comunión de una madre que, a raíz de una penosa situación familiar, se vio obligada a dejar a su único hijo en un orfanato. Ya no podía seguir siendo madre de su hijo. ¿Qué hacer en medio de su angustia y preocupación? Va, toma el único objeto de valor que conserva como recuerdo de su infancia, el regalo de la Primera Comunión, y lo pone en el cuello de la Santísima Virgen con la ferviente súplica: “¡Educa tú a mi hijo! ¡Sé su Madre! ¡Cumple tú en mi lugar los deberes de madre!”. Hoy ese niño es un celoso sacerdote que trabaja fecundamente por la gloria de Dios y de su Madre celestial. (Mayo 1914 – en Bajo la Protección de María, 1925).
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